martes, 24 de enero de 2017

Hispanoamérica Colonial y sus movimientos culturales (literarios)

Por: Manuel Beleche

El Barroco
El barroco fue un movimiento cultural y artístico que se inició en Italia durante el siglo XVII hasta a mediados del siglo XVIII, desplazándose luego por el resto de Europa. Abarcó distintas disciplinas como la música, la arquitectura, la escultura, la pintura y la literatura. Sucede al renacimiento y busca, a diferencia de éste, la forma extravagante, deforme y exagerada de elementos; sin embargo, algunas características renacentistas persisten en él.
La llegada del barroco da fin al Siglo de Oro, una época pésima. En España, por ejemplo, se había desarrollado una crisis demográfica debido a las continuas guerras, el hambre y la peste. La miseria que se vivía en España llevó a algunos habitantes abandonar el país.
El barroco logró gran influencia en Europa. En la literatura barroca española (verso) se pueden identificar dos movimientos que le dan una caracterización peculiar: el culteranismo y el conceptismo. El primero es representado por Don Luis de Góngora quien aspira a crear un mundo de belleza absoluta atendiendo a los valores sensoriales. Destaca en el verso, en el cual, da ejemplo de lo dicho:
“Descripción de Polifemo”
(Fragmento)
(...)Un monte era de miembros eminente
Este que —de Neptuno hijo fiero—
De un ojo ilustra el orbe de su frente,
Émulo casi del mayor lucero;
Cíclope a quien el pino más valiente
Bastón le obedecía tan ligero,
Y al grave peso junco tan delgado,
Que un día era bastón y otro cayado.

Negro el cabello, imitador undoso
De las oscuras aguas del Leteo,
Al viento que lo peina proceloso
Vuela sin orden, pende sin aseo;
Un torrente es su barba, impetuoso
Que —adusto hijo de este Pirineo—
Su pecho inunda— o tarde, o mal, o en vano
Surcada aun de los dedos de su mano (...)
Los culteranos se preocupan por la forma, la belleza y complejidad del lenguaje, tienden a usar en demasía la metáfora y los cultismos, utilizan la mitología y neologismos latinos.
El conceptismo, es representado por Francisco de Quevedo, que al igual que todos los conceptistas se basa en la asociación ingeniosa de ideas o palabras (conceptos) en su brevedad y conclusión, se preocupa por la sutileza de pensar y de decir y a diferencia de los culteranos, dan más importancia al fondo que a la forma, ya no busca términos latinos, sino que usa palabras habituales. Es así como emplea la sátira y las palabras de doble sentido:
“A una nariz”
(Fragmento)
“Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado”

En Hispanoamérica el movimiento barroco surge en el primer tercio del siglo XVII y su periodo abarca 120 años. Durante el periodo colonial, la literatura vivió dos grandes momentos, por un lado la literatura desarrollada por los cronistas y por otro el apogeo del barroco traído de España y adoptado a las condiciones den Nuevo Mundo.
Los escritores barroco-hispanoamericanos exaltaban la belleza natural, consideraban la existencia humana como un viaje constante hacia la muerte. Algunas de sus características son la escritura de crónica acerca de la vida de pequeñas ciudades, la búsqueda de identidad que se simbolizaba en la figura del mestizo, la descripción del paisaje florido y variado, así como la presencia de las culturas precolombinas en los escritos.
Los recursos literarios que emplean son el lenguaje simple, el cual hace que se pierda la elegancia del lenguaje del siglo; el uso de la metáfora, la cual responde al anhelo de esquivar los aspectos de la realidad; se utiliza la hipérbaton y la elipsis para acelerar su ritmo e intensidad. En algunos, la influencia de Góngora es visible; esto debido a que los pueblos hispanoamericanos buscaban, durante estos siglos una independencia política, pero no cultural, lo cual no permitía aún, la llegada de una literatura meramente hispanoamericana.
Los escritores hispanoamericanos barrocos son Hernán Domínguez de Camargo (Colombiano), Juan del Valle Caviades (Perú) y Sor Juana Inés de la Cruz (México) ésta ultima la mejor representante de la literatura novohispana.

El Rococó
El término rococó se empleó por primera vez en Francia en un periodo comprendido entre 1730 y 1760, a principios del siglo XVIII. La diferencia que existe entre éste y el barroco es que el primero estaba al servicio de la burguesía y la aristocracia y el segundo estaba al servicio y a favor del poder absolutista. 
Otra diferencia que sobresale es que a partir del comienzo del rococó el artista pudo realizar sus obras con más libertad, expandiéndose así, el marco del arte. Dicho movimiento estaba al servicio de fiesta, lujo y comodidad, es por ello que las obras pertenecientes a este movimiento son representaciones del estilo de vida cotidiana de los burgueses de la época. Por otro lado, el rococó marca el fin del barroco.  
Las características del rococó son la opulencia, la elegancia y el empleo de colores luminosos, claros y vivos, los cuales contrastan con el pesimismo y la oscuridad del barroco; predomina la naturaleza, la mitología y la belleza de los cuerpos desnudos; refleja lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.
En Hispanoamérica la llegada del rococó es tardía. Éste se desarrolla a mediados del siglo XVIII (de 1747 a 1800 aproximadamente) El rococó hispanoamericano se distingue del rococó europeo por acentuar las características de una sociedad menos sofisticada y de una burguesía que apenas intentaba asimilarse a la aristocracia.
Resalta el elemento festivo y humorístico, así como la degradación del cristianismo. Los autores del rococó hispanoamericano, al igual que los europeos, se centrarán en resaltar la figura femenina y dejarán de lado la contemplación espiritual.
El siguiente poema es un ejemplo de la temática de la descripción del cuerpo femenino, el poema pertenece al escritor español José Cadalso, sin embargo su temática abarca tanto las características del  rococó en Europa como en Hispanoamérica:
“Me admiran en Lucinda”
Me admiran en Lucinda
aquellos ojos negros,
en Aminta los labios,
en Cloris el cabello,
la cintura de Silvia,
de Cintia el alto pecho,
la frente de Amarilis,
de Lisi el blanco cuello,
de Corina la danza,
y de Nise el acento;
pero en ti, Filis mía,
me encantan ojos, pelo,
labios, cintura, frente,
nevado cuello y pecho,
y todo cuanto escucho
y todo cuanto veo.
El rococó hispanoamericano representa un sello costumbrista y hogareño. En literatura abundan piezas de circunstancias inspiradas en la vida de las cortes virreinales o en las relaciones sociales y amorosas de los poetas. Este periodo se puede dividir en tres etapas, la primera parte de 1747 en la que destaca Alfonso Carrio de la Vandera con su obra Lazarillo de ciegos caminantes. La segunda en 1762, en la cual pertenecen escritores nacidos entre 1725 y 1739, como Pablo de Olivide, quien fue el primer novelista hispanoamericano moderno, la primera figura de la ilustración afrancesada y de quien destaca su primera novela Evangelio de triunfo o historia de un filósofo desengañado, en la cual, al igual que en sus otras siete novelas destaca el interés moralizante y educador para poder orientar a una sociedad. La tercera etapa es comprendida en 1777 y es conformada por escritores nacidos entre 1740 y 1754, de entre estos escritores destacaron principalmente tres novelistas: Manuel Antonio del Campo y Rivas, José Mariano Acosta Enríquez y Bernardo María de Calzada.
Fragmento del capítulo V de El lazarillo de ciegos:
“Ciudad capital de esta jurisdicción y partenza hoy de correos, ocupa el mejor sitio de la provincia: alto, despejado y rodeado de fértiles campañas. A cinco cuadras perfectas esta reducida esta ciudad, pero no está poblada a correspondencia. La parroquia, a matriz, está adornada como casa rural y los conventos de San Francisco y Santo Domingo mucho menos. Los principales vecinos, alcaldes y regidores, que por todos no pasarán de 24, son hombres circunspectos y tenaces en defender sus privilegios. Hay algunos caudalitos, que con su frugalidad mantienen, y algunos aumentan con los tratos y crías de mulas; pero su principal cría es la de bueyes, que amansan para el trajín de las carretas que pasan a Buenos Aires y a Jujuy. La abundancia de buenas maderas les facilita la construcción de buenas carretas. Con licencia de los señores mendocinos voy a hacer la descripción de las del Tucumán."

La Ilustración:
La ilustración fue un movimiento de renovación intelectual, cultural, ideológica y política que surgió en Europa a finales del siglo XVII como resultado del progreso y difusión de las nuevas ideas y de los nuevos conocimientos científicos.  Su principal propósito era combatir la ignorancia, la superstición, la tiranía y el poder aristocrático.
La ilustración permite que el hombre tenga dominio sobre la razón, planteándose así nuevas interrogaciones: desprecia el pasado, es intolerante a las viejas creencias y enfrenta las doctrinas inamovibles de la iglesia y se vuelve hacia nuevas formas de pensamiento con la intención de iluminar sus conocimientos, por esta razón la ilustración también es conocida como el Siglo de las Luces.
A decir verdad, la ilustración fue obra de grandes pensadores, de intelectuales y de eminentes hombres de ciencia que se dedicaron en difundir perfectamente las nuevas ideas, así como otros conocimientos que revolucionaron el siglo XVIII.
La ilustración influyó de manera importante en los círculos filosóficos y economistas, cuyas nuevas ideas y pensamientos fueron “recabados” y publicados en La Enciclopedia, obra que se publicó en veintiocho tomos, la cual reunía todos los pensamientos humanos logrados hasta ese entonces.
Los filósofos, a quienes también se les consideraba como pensadores políticos, fueron aquellos que estudiaron la situación política y social de Francia como de otras naciones de Europa; criticaron los errores del Antiguo Régimen y defendieron por medio de sus escritos, la abolición de la desigualdad social, de los privilegios y de la censura, sobretodo de la monarquía absoluta.
Los escritos tanto de sus propios libros como aquellos difundidos por la Enciclopedia, prepararon el clima y las consciencias para el estallido de la Revolución Francesa, razón por la cual se les considera como los precursores ideológicos de dicho movimiento sociopolítico. Los principales filósofos son Voltaire, Rousseau y Montesquieu, quienes continuaron el pensamiento de John Locke, considerado como el “Padre de las Nuevas Ideas” por ser el primero en negar la doctrina del derecho divino de la autoridad real y por rechazar el sistema absolutista, brindándoles así a los ciudadanos la oportunidad sobre la elección de los gobiernos.
Los economistas por su parte estudiaron el sistema que hasta entonces predominaba en Francia y en la mayoría de las naciones de Europa, censurando así los defectos de su organización. Estos hombres de ciencia defendieron la libertad de industria, de comercio y de trabajo, así mismo abogaron para que la distribución de los impuestos fuera justa para todas las clases sociales. Su propósito principal fue el aumento de la riqueza nacional mediante la intensificación de todas las actividades económicas, así como la supresión de las trabas e innecesarios controles estatales. Los principales representantes fueron los franceses: Quesnay y Gournay pertenecientes a la Escuela Fisiocrática,  y el inglés Adán Smith, de la Escuela Liberal.
En Hispanoamérica la ilustración llega a través de la metrópoli. En este tiempo las autoridades españolas daban pie a una explotación más sistemática y profunda de las colonias. La desigualdad se hacía presente en la distinción entre peninsulares y criollos, estos últimos crearon una forma de pensamiento cuyas ideas inspiraban la separación de la colonia española gracias a la aspiración de una forma de gobierno más propia, que no dependiera del sistema del Viejo mundo. Por ello es bien decir que la ilustración fue la que enciende el ánimo revolucionario en América.
  En dicha tierra, surgían estas nuevas formas de pensamiento. En Nueva España (México)  surge un grupo importante de científicos y filósofos ilustrados, los cuales pertenecían a los colegios de La Compañía de Jesús. Estos grupos eran dirigidos por José Rafael Campoy quien defendía una separación entre la filosofía y las ciencias naturales, una mayor especialización en el estudio científico y una simplificación en la enseñanza filosófica. De los integrantes de este grupo destacan: Francisco Xavier Clavijero que emplea un método histórico sistemático y moderno, el filósofo Andrés Guevara y Basoazábal que se basa en Bacon, Descartes y los censistas para plantear la necesidad de una filosofía moderna, justificando el método inductivo y experimental y denunciando el abuso del método deductivo. Así mismo, destaca  Juan Benito Díaz de Gomorra y Dávalos, crítico de la escolástica y defensor de la ciencia y la modernidad, cuyo eclecticismo ilustrado está principalmente regido por los valores del buen sentido, la racionalidad, la tolerancia y la utilidad para el hombre.
En el resto del sur del continente americano, el pensamiento ilustrado toma gran importancia en la Real Audiencia de Quito mediante la llamada Escuela de la Concordia. A esta Escuela pertenecían nobles de ascendencia criolla y profesionales mestizos. Los pensamientos y debates que surgieron en esta escuela, fueron las primeras semillas de nacionalismo e independencia de Sudamérica, ya que a partir de diferentes sucesos ocurridos con sus diferentes miembros, la ilustración se haría muy notable en el resto de territorios de los virreinatos de Nueva Granada y Perú.
El Neoclasicismo
Durante el siglo XVIII, la ilustración va a colocar la razón sobre todo. El neoclasicismo va a seguir esta idea y va a centrar sus características en una sola: “La razón sobre los sentimientos” Como su nombre lo dice, el neoclasicismo es un retorno a la cultura clásica de Grecia y Roma. Va a tomar su modelo de regir a la sociedad y lo va aplicar a las artes, pero también va a imitar su modelo militar y político. La cultura grecorromana se convirtió en ese momento en una moda para la península europea por el descubrimiento de las ciudades Herculano y Pompeya.
Este movimiento cultural y artístico surgió a mediados del siglo XVIII y concluye en las primeras décadas del siglo XIX.  Su propósito principal es educar a través de sus expresiones dinámicas y reflexivas. Nace aquí la fábula y la moraleja como reflexión de los actos humanos negativos. Por otro lado, el arte neoclásico surge como una reacción ante la exageración del rococó, movimiento artístico que marca la última fase del barroco.
Las características principales del neoclasicismo son, como ya se dijo, la imitación de los modelos clásicos (grecorromanos), predomina la razón y lo académico ( por lo cual no se permite la exaltación de sentimientos de ninguna índole) los neoclasicista respetan las normas y reglas del arte y escriben con rigor ético, existe una influencia clara de los tratadistas, especialmente de Nicolás Bolleau (“Arte poética”), se preocupan por una expresión formal y rechazan la fantasía, destaca el teatro y la fábula; la lírica casi desaparece.
Uno de los grandes representantes del neoclásico español es Vicente García de la Huerta, quien con su Raquel da muestra de una de las características principales de dicho movimiento, el propósito dinámico, el cual se basaba en las experiencias ajenas para hacer concientizar a la sociedad sobre sus actos negativos, he aquí el final de la obra, la cual es una moraleja que estuvo presente de manera concisa en toda la obra:
 "García: Escarmiente en su ejemplo la soberbia: pues cuando el Cielo quiere castigarla, no hay fueros, no hay poder que la detenga".

Además, la obra citada pertenece al género trágico y militar, lo cual también es una de las características tomadas de los grecorromanos.
 En Hispanoamérica, el neoclasicismo se desarrolla a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Es un movimiento que influye gradualmente en la cultura de los pueblos hispanos de américa. Cuando éste movimiento se desarrolló la mayoría de los países que lo adoptaron estaban comenzando su independencia, esto, claro en las artes a excepción de la literatura, con la cual había ya un retraso.
El neoclasicismo revelaba gran parte de los hechos que se habían suscitado entre estas fechas a la independencia de cada país, lo que corresponde a una de sus características principales.
Ya en la literatura, los temas que trataban los neoclásicos eran hechos reales, posibles o creíbles, por lo cual no era aceptado lo anormal o fantástico. Para los escritores literarios de este género se consideraba sumamente importante cargar sus textos con una moraleja, con la finalidad de que dejaran una e enseñanza al lector.
El prerromanticismo
El prerromanticismo fue un movimiento literario y cultural que se desarrolla en Europa a lo largo del siglo XVIII y concluye en las últimas décadas de las centurias. Sus primeras manifestaciones se dieron en Alemania e Inglaterra, más tarde se hace presente en Francia, Italia y por último en España.
La llegada del prerromanticismo abre paso a la libertad artista, pues éste movimiento se despoja de las reglas impuestas por el neoclasicismo o por las normas impuestas desde la ilustración, donde los sentimientos no cabían en las expresiones artísticas.
El prerromanticismo, como su nombre lo dice es quien precede al romanticismo, le abre camino a una característica artística ya sin “tartamudeos”, pues los prerrománticos aún mantienen características neoclásicas.
Los temas principales del prerromanticismo son la exaltación de la naturaleza, pero la naturaleza cubierta de oscuridad, los sitios son fúnebres al igual que sus temas. En sus representaciones siempre se hará presencia de fantasmas que tienden a visitar a los vivos.
El sentimiento representado en las obras es notable de principio a fin, sin embargo es en el romanticismo donde dichos temas van a ser tratados con más delicadeza. El siguiente fragmento pertenece a la obra teatral Noche lúgubres de José Cadalso, escritor español, cuya obra está entre los límites del prerromanticismo y el romanticismo, ya que hace notar de principio a fin las características descritas:
"Tediato: ¡Qué triste me ha sido ese día! Igual a la noche más espantosa me ha llenado de pavor, tedio, aflicción y pesadumbre. ! Con qué dolor han visto mis ojos la luz del astro, a quien llaman benigno los que tienen el pecho menos oprimido que yo! El sol, la criatura que dicen menos imperfecta imagen del criador, ha sido objeto de mi melancolía (...)! Triste de mí!  Soy el solo viviente a quien sus rayos no consuelan. Aunque la noche, cuya tardanza me hacía tan insufrible la presencia del sol, es menos gustosa, porque en algo se parece al día. No está tan oscura como yo quisiera.  ¡La luna! ¡Ah, luna! Escóndete, no mires en este puesto al más infeliz mortal".

El prerromanticismo hispanoamericano fue el periodo literario y cultural que se distinguió por su lento proceso que parte de los últimos exponentes del barroco y desemboca en las producciones estéticas neoclásicas. Su características son iguales que a las del prerromanticismo europeo. Los escritores que sobresalen a este movimiento son: Andrés Bello con El cóndor y el poeta, Rubia, etc., simón Bolívar con su Carta Jamaica y Carta a María Sáenz   y José María Heredia con su En el Teocalli de Cholula.
En los autores citados resalta (no en todos) el sentimiento por la patria, el sentimiento del amor y el sentimiento del simple hecho de ser humanos. Los siguientes fragmentos son ejemplos de las características del prerromanticismo hispanoamericano que se desarrolló en dicha tierra:
Rubia de Andrés  Bello:
¿Sabes, rubia, qué gracia solicito
cuando de ofrendas cubro los altares?
No ricos muebles, no soberbios lares,
ni una mesa que adule al apetito.
De Aragua a las orillas un distrito
que me tribute fáciles manjares,
do vecino a mis rústicos hogares
entre peñascos corra un arroyito.
Para acogerme en el calor estivo,
que tenga una arboleda también quiero,
do crezca junto al sauce el coco altivo.
¡Felice yo si en este albergue muero;
y al exhalar mi aliento fugitivo,
sello en tus labios el adiós postrero!

Carta a Manuela Sáenz de Simón Bolívar:
De Simón Bolívar a Manuela Sáenz:
«Manuela:
 Llegaste de improviso, como siempre. Sonriente. Notoria. Dulce. Eras tú. Te miré. Y la noche fue tuya. Toda. Mis palabras. Mis sonrisas. El viento que respiréy te enviaba en suspiros. El tiempo fue cómplice por el tiempo que alargué el discurso frente al Congreso para verte frente a mí, sin moverte, quieta, mía…»


En el Teocalli de Cholula de José María Heredia:

¡Cuánto es bella la tierra que habitaban,
los aztecas valientes! En su seno
en una estrecha zona concentrados,
con asombro se ven todos los climas
que hay desde el Polo al Ecuador. Sus llanos
cubren a par de las doradas mieses
las cañas deliciosas. El naranjo
y la piña y el plátano sonante,
hijos del suelo equinoccial, se mezclan
a la frondosa vid, al pino agreste,
y de Minerva el árbol majestoso.
Nieve eternal corona las cabezas
de Iztaccihual purísimo, Orizaba
y Popocatepetl, sin que el invierno,
toque jamás con destructora mano
los campos fertilísimos, do ledo
los mira el indio en púrpura ligera
y oro teñirse, reflejando el brillo
del sol en occidente, que sereno
en yelo eterno y perennal verdura
a torrentes vertió su luz dorada,
y vio a Naturaleza conmovida
con su dulce calor hervir en vida.


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