Hispanoamérica Colonial y sus
movimientos culturales (literarios)
Por:
Manuel Beleche
El Barroco
El
barroco fue un movimiento cultural y artístico que se inició en Italia durante el siglo XVII hasta a mediados del siglo XVIII,
desplazándose luego por el resto de Europa. Abarcó distintas disciplinas como la música, la
arquitectura, la escultura, la pintura y la literatura. Sucede al renacimiento
y busca, a diferencia de éste, la forma extravagante, deforme y exagerada de
elementos; sin embargo, algunas características renacentistas persisten en él.
La
llegada del barroco da fin al Siglo de Oro, una época pésima. En España, por
ejemplo, se había desarrollado una crisis demográfica debido a las continuas
guerras, el hambre y la peste. La miseria que se vivía en España llevó a
algunos habitantes abandonar el país.
El
barroco logró gran influencia en Europa. En la literatura barroca española (verso)
se pueden identificar dos movimientos que le dan una caracterización peculiar:
el culteranismo y el conceptismo. El primero es representado por Don Luis de
Góngora quien aspira a crear un mundo de belleza absoluta atendiendo a los
valores sensoriales. Destaca en el verso, en el cual, da ejemplo de lo dicho:
“Descripción de Polifemo”
(Fragmento)
(...)Un monte era de miembros eminente
Este que —de Neptuno hijo fiero—
De un ojo ilustra el orbe de su frente,
Émulo casi del mayor lucero;
Cíclope a quien el pino más valiente
Bastón le obedecía tan ligero,
Y al grave peso junco tan delgado,
Que un día era bastón y otro cayado.
Negro el cabello, imitador undoso
De las oscuras aguas del Leteo,
Al viento que lo peina proceloso
Vuela sin orden, pende sin aseo;
Un torrente es su barba, impetuoso
Que —adusto hijo de este Pirineo—
Su pecho inunda— o tarde, o mal, o en vano
Surcada aun de los dedos de su mano (...)
(...)Un monte era de miembros eminente
Este que —de Neptuno hijo fiero—
De un ojo ilustra el orbe de su frente,
Émulo casi del mayor lucero;
Cíclope a quien el pino más valiente
Bastón le obedecía tan ligero,
Y al grave peso junco tan delgado,
Que un día era bastón y otro cayado.
Negro el cabello, imitador undoso
De las oscuras aguas del Leteo,
Al viento que lo peina proceloso
Vuela sin orden, pende sin aseo;
Un torrente es su barba, impetuoso
Que —adusto hijo de este Pirineo—
Su pecho inunda— o tarde, o mal, o en vano
Surcada aun de los dedos de su mano (...)
Los culteranos se preocupan por la forma, la belleza y
complejidad del lenguaje, tienden a usar en demasía la metáfora y los
cultismos, utilizan la mitología y neologismos latinos.
El conceptismo, es representado por Francisco de Quevedo, que
al igual que todos los conceptistas se basa en la asociación ingeniosa de ideas
o palabras (conceptos) en su brevedad y conclusión, se preocupa por la sutileza
de pensar y de decir y a diferencia de los culteranos, dan más importancia al
fondo que a la forma, ya no busca términos latinos, sino que usa palabras
habituales. Es así como emplea la sátira y las palabras de doble sentido:
“A una nariz”
(Fragmento)
“Érase un hombre a una nariz
pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado”
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado”
En Hispanoamérica el movimiento barroco surge en el primer
tercio del siglo XVII y su periodo abarca 120 años. Durante el periodo
colonial, la literatura vivió dos grandes momentos, por un lado la literatura
desarrollada por los cronistas y por otro el apogeo del barroco traído de
España y adoptado a las condiciones den Nuevo Mundo.
Los escritores barroco-hispanoamericanos exaltaban la belleza
natural, consideraban la existencia humana como un viaje constante hacia la
muerte. Algunas de sus características son la escritura de crónica acerca de la
vida de pequeñas ciudades, la búsqueda de identidad que se simbolizaba en la
figura del mestizo, la descripción del paisaje florido y variado, así como la
presencia de las culturas precolombinas en los escritos.
Los recursos literarios que emplean son el lenguaje simple,
el cual hace que se pierda la elegancia del lenguaje del siglo; el uso de la
metáfora, la cual responde al anhelo de esquivar los aspectos de la realidad;
se utiliza la hipérbaton y la elipsis para acelerar su ritmo e intensidad. En
algunos, la influencia de Góngora es visible; esto debido a que los pueblos
hispanoamericanos buscaban, durante estos siglos una independencia política,
pero no cultural, lo cual no permitía aún, la llegada de una literatura
meramente hispanoamericana.
Los escritores hispanoamericanos barrocos son Hernán Domínguez
de Camargo (Colombiano), Juan del Valle Caviades (Perú) y Sor Juana Inés de la
Cruz (México) ésta ultima la mejor representante de la literatura novohispana.
El Rococó
El término rococó se empleó por primera vez en Francia en un
periodo comprendido entre 1730 y 1760, a principios del siglo XVIII. La
diferencia que existe entre éste y el barroco es que el primero estaba al
servicio de la burguesía y la aristocracia y el segundo estaba al servicio y a
favor del poder absolutista.
Otra diferencia que sobresale
es que a partir del comienzo del rococó el artista pudo realizar sus obras con
más libertad, expandiéndose así, el marco del arte. Dicho movimiento estaba al
servicio de fiesta, lujo y comodidad, es por ello que las obras pertenecientes
a este movimiento son representaciones del estilo de vida cotidiana de los
burgueses de la época. Por otro lado, el rococó marca el fin del barroco.
Las características del
rococó son la opulencia, la elegancia y el empleo de colores luminosos, claros
y vivos, los cuales contrastan con el pesimismo y la oscuridad del barroco;
predomina la naturaleza, la mitología y la belleza de los cuerpos desnudos;
refleja lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.
En Hispanoamérica la llegada del rococó es tardía. Éste se
desarrolla a mediados del siglo XVIII (de 1747 a 1800 aproximadamente) El
rococó hispanoamericano se distingue del rococó europeo por acentuar las
características de una sociedad menos sofisticada y de una burguesía que apenas
intentaba asimilarse a la aristocracia.
Resalta el elemento festivo
y humorístico, así como la degradación del cristianismo. Los autores del rococó
hispanoamericano, al igual que los europeos, se centrarán en resaltar la figura
femenina y dejarán de lado la contemplación espiritual.
El siguiente poema es un
ejemplo de la temática de la descripción del cuerpo femenino, el poema
pertenece al escritor español José Cadalso, sin embargo su temática abarca
tanto las características del rococó en
Europa como en Hispanoamérica:
“Me admiran en
Lucinda”
Me admiran
en Lucinda
aquellos ojos negros,
en Aminta los labios,
en Cloris el cabello,
la cintura de Silvia,
de Cintia el alto pecho,
la frente de Amarilis,
de Lisi el blanco cuello,
de Corina la danza,
y de Nise el acento;
pero en ti, Filis mía,
me encantan ojos, pelo,
labios, cintura, frente,
nevado cuello y pecho,
y todo cuanto escucho
y todo cuanto veo.
aquellos ojos negros,
en Aminta los labios,
en Cloris el cabello,
la cintura de Silvia,
de Cintia el alto pecho,
la frente de Amarilis,
de Lisi el blanco cuello,
de Corina la danza,
y de Nise el acento;
pero en ti, Filis mía,
me encantan ojos, pelo,
labios, cintura, frente,
nevado cuello y pecho,
y todo cuanto escucho
y todo cuanto veo.
El rococó hispanoamericano
representa un sello costumbrista y hogareño. En literatura abundan piezas de
circunstancias inspiradas en la vida de las cortes virreinales o en las
relaciones sociales y amorosas de los poetas. Este periodo se puede dividir en
tres etapas, la primera parte de 1747 en la que destaca Alfonso Carrio de la
Vandera con su obra Lazarillo de ciegos caminantes.
La segunda en 1762, en la cual pertenecen escritores nacidos entre 1725 y 1739,
como Pablo de Olivide, quien fue el primer novelista hispanoamericano moderno,
la primera figura de la ilustración afrancesada y de quien destaca su primera
novela Evangelio de triunfo o historia de
un filósofo desengañado, en la cual, al igual que en sus otras siete
novelas destaca el interés moralizante y educador para poder orientar a una
sociedad. La tercera etapa es
comprendida en 1777 y es conformada por escritores nacidos entre 1740 y 1754,
de entre estos escritores destacaron principalmente tres novelistas: Manuel
Antonio del Campo y Rivas, José Mariano Acosta Enríquez y Bernardo María de
Calzada.
Fragmento del capítulo V de El lazarillo de ciegos:
“Ciudad capital de esta jurisdicción y partenza hoy de correos,
ocupa el mejor sitio de la provincia: alto, despejado y rodeado de fértiles
campañas. A cinco cuadras perfectas esta reducida esta ciudad, pero no está
poblada a correspondencia. La parroquia, a matriz, está adornada como casa
rural y los conventos de San Francisco y Santo Domingo mucho menos. Los
principales vecinos, alcaldes y regidores, que por todos no pasarán de 24, son
hombres circunspectos y tenaces en defender sus privilegios. Hay algunos
caudalitos, que con su frugalidad mantienen, y algunos aumentan con los tratos
y crías de mulas; pero su principal cría es la de bueyes, que amansan para el
trajín de las carretas que pasan a Buenos Aires y a Jujuy. La abundancia de
buenas maderas les facilita la construcción de buenas carretas. Con licencia de
los señores mendocinos voy a hacer la descripción de las del Tucumán."
La
Ilustración:
La
ilustración fue un movimiento de renovación intelectual, cultural, ideológica y
política que surgió en Europa a finales del siglo XVII como resultado del
progreso y difusión de las nuevas ideas y de los nuevos conocimientos científicos. Su principal propósito era combatir la
ignorancia, la superstición, la tiranía y el poder aristocrático.
La
ilustración permite que el hombre tenga dominio sobre la razón, planteándose
así nuevas interrogaciones: desprecia el pasado, es intolerante a las viejas
creencias y enfrenta las doctrinas inamovibles de la iglesia y se vuelve hacia
nuevas formas de pensamiento con la intención de iluminar sus conocimientos,
por esta razón la ilustración también es conocida como el Siglo de las Luces.
A decir verdad, la ilustración fue obra de
grandes pensadores, de intelectuales y de eminentes hombres de ciencia que se
dedicaron en difundir perfectamente las nuevas ideas, así como otros
conocimientos que revolucionaron el siglo XVIII.
La ilustración influyó de manera importante
en los círculos filosóficos y economistas, cuyas nuevas ideas y pensamientos fueron
“recabados” y publicados en La Enciclopedia, obra que se publicó en veintiocho
tomos, la cual reunía todos los pensamientos humanos logrados hasta ese
entonces.
Los filósofos, a quienes también se les
consideraba como pensadores políticos, fueron aquellos que estudiaron la
situación política y social de Francia como de otras naciones de Europa;
criticaron los errores del Antiguo Régimen y defendieron por medio de sus
escritos, la abolición de la desigualdad social, de los privilegios y de la
censura, sobretodo de la monarquía absoluta.
Los escritos tanto de sus propios libros como
aquellos difundidos por la Enciclopedia, prepararon el clima y las consciencias
para el estallido de la Revolución Francesa, razón por la cual se les considera
como los precursores ideológicos de dicho movimiento sociopolítico. Los
principales filósofos son Voltaire, Rousseau y Montesquieu, quienes continuaron
el pensamiento de John Locke, considerado como el “Padre de las Nuevas Ideas”
por ser el primero en negar la doctrina del derecho divino de la autoridad real
y por rechazar el sistema absolutista, brindándoles así a los ciudadanos la
oportunidad sobre la elección de los gobiernos.
Los economistas por su parte estudiaron el
sistema que hasta entonces predominaba en Francia y en la mayoría de las
naciones de Europa, censurando así los defectos de su organización. Estos
hombres de ciencia defendieron la libertad de industria, de comercio y de
trabajo, así mismo abogaron para que la distribución de los impuestos fuera
justa para todas las clases sociales. Su propósito principal fue el aumento de
la riqueza nacional mediante la intensificación de todas las actividades económicas,
así como la supresión de las trabas e innecesarios controles estatales. Los
principales representantes fueron los franceses: Quesnay y Gournay
pertenecientes a la Escuela Fisiocrática,
y el inglés Adán Smith, de la Escuela Liberal.
En Hispanoamérica la ilustración llega a
través de la metrópoli. En este tiempo las autoridades españolas daban pie a
una explotación más sistemática y profunda de las colonias. La desigualdad se
hacía presente en la distinción entre peninsulares y criollos, estos últimos crearon
una forma de pensamiento cuyas ideas inspiraban la separación de la colonia
española gracias a la aspiración de una forma de gobierno más propia, que no
dependiera del sistema del Viejo mundo. Por ello es bien decir que la
ilustración fue la que enciende el ánimo revolucionario en América.
En
dicha tierra, surgían estas nuevas formas de pensamiento. En Nueva España
(México) surge un grupo importante de
científicos y filósofos ilustrados, los cuales pertenecían a los colegios de La
Compañía de Jesús. Estos grupos eran dirigidos por José Rafael Campoy quien
defendía una separación entre la filosofía y las ciencias naturales, una mayor
especialización en el estudio científico y una simplificación en la enseñanza
filosófica. De los integrantes de este grupo destacan: Francisco Xavier
Clavijero que emplea un método histórico sistemático y moderno, el filósofo
Andrés Guevara y Basoazábal que se basa en Bacon, Descartes y los censistas
para plantear la necesidad de una filosofía moderna, justificando el método
inductivo y experimental y denunciando el abuso del método deductivo. Así
mismo, destaca Juan Benito Díaz de
Gomorra y Dávalos, crítico de la escolástica y defensor de la ciencia y la
modernidad, cuyo eclecticismo ilustrado está principalmente regido por los
valores del buen sentido, la racionalidad, la tolerancia y la utilidad para el
hombre.
En el resto del sur del continente americano,
el pensamiento ilustrado toma gran importancia en la Real Audiencia de Quito
mediante la llamada Escuela de la Concordia. A esta Escuela pertenecían nobles
de ascendencia criolla y profesionales mestizos. Los pensamientos y debates que
surgieron en esta escuela, fueron las primeras semillas de nacionalismo e
independencia de Sudamérica, ya que a partir de diferentes sucesos ocurridos
con sus diferentes miembros, la ilustración se haría muy notable en el resto de
territorios de los virreinatos de Nueva Granada y Perú.
El Neoclasicismo
Durante
el siglo XVIII, la ilustración va a colocar la razón sobre todo. El neoclasicismo
va a seguir esta idea y va a centrar sus características en una sola: “La razón
sobre los sentimientos” Como su nombre lo dice, el neoclasicismo es un retorno
a la cultura clásica de Grecia y Roma. Va a tomar su modelo de regir a la
sociedad y lo va aplicar a las artes, pero también va a imitar su modelo
militar y político. La cultura grecorromana se convirtió en ese momento en una
moda para la península europea por el descubrimiento de las ciudades Herculano
y Pompeya.
Este movimiento cultural y artístico surgió a
mediados del siglo XVIII y concluye en las primeras décadas del siglo XIX. Su propósito principal es educar a través de
sus expresiones dinámicas y reflexivas. Nace aquí la fábula y la moraleja como
reflexión de los actos humanos negativos. Por otro lado, el arte neoclásico
surge como una reacción ante la exageración del rococó, movimiento artístico que
marca la última fase del barroco.
Las características principales del
neoclasicismo son, como ya se dijo, la imitación de los modelos clásicos (grecorromanos),
predomina la razón y lo académico ( por lo cual no se permite la exaltación de
sentimientos de ninguna índole) los neoclasicista respetan las normas y reglas
del arte y escriben con rigor ético, existe una influencia clara de los
tratadistas, especialmente de Nicolás Bolleau (“Arte poética”), se preocupan
por una expresión formal y rechazan la fantasía, destaca el teatro y la fábula;
la lírica casi desaparece.
Uno de los grandes representantes del
neoclásico español es Vicente García de la Huerta, quien con su Raquel da muestra de una de las
características principales de dicho movimiento, el propósito dinámico, el cual
se basaba en las experiencias ajenas para hacer concientizar a la sociedad
sobre sus actos negativos, he aquí el final de la obra, la cual es una moraleja
que estuvo presente de manera concisa en toda la obra:
"García: Escarmiente en
su ejemplo la soberbia: pues cuando el Cielo quiere castigarla, no hay fueros,
no hay poder que la detenga".
Además, la obra citada pertenece al género
trágico y militar, lo cual también es una de las características tomadas de los
grecorromanos.
En
Hispanoamérica, el neoclasicismo se desarrolla a finales del siglo XVIII y
principios del siglo XIX. Es un movimiento que influye gradualmente en la
cultura de los pueblos hispanos de américa. Cuando éste movimiento se
desarrolló la mayoría de los países que lo adoptaron estaban comenzando su
independencia, esto, claro en las artes a excepción de la literatura, con la
cual había ya un retraso.
El neoclasicismo revelaba gran parte de los
hechos que se habían suscitado entre estas fechas a la independencia de cada
país, lo que corresponde a una de sus características principales.
Ya en la literatura, los temas que trataban
los neoclásicos eran hechos reales, posibles o creíbles, por lo cual no era
aceptado lo anormal o fantástico. Para los escritores literarios de este género
se consideraba sumamente importante cargar sus textos con una moraleja, con la
finalidad de que dejaran una e enseñanza al lector.
El prerromanticismo
El
prerromanticismo fue un movimiento literario y cultural que se desarrolla en
Europa a lo largo del siglo XVIII y concluye en las últimas décadas de las
centurias. Sus primeras manifestaciones se dieron en Alemania e Inglaterra, más
tarde se hace presente en Francia, Italia y por último en España.
La llegada del prerromanticismo abre paso a
la libertad artista, pues éste movimiento se despoja de las reglas impuestas
por el neoclasicismo o por las normas impuestas desde la ilustración, donde los
sentimientos no cabían en las expresiones artísticas.
El prerromanticismo, como su nombre lo dice
es quien precede al romanticismo, le abre camino a una característica artística
ya sin “tartamudeos”, pues los prerrománticos aún mantienen características
neoclásicas.
Los temas principales del prerromanticismo
son la exaltación de la naturaleza, pero la naturaleza cubierta de oscuridad,
los sitios son fúnebres al igual que sus temas. En sus representaciones siempre
se hará presencia de fantasmas que tienden a visitar a los vivos.
El sentimiento representado en las obras es
notable de principio a fin, sin embargo es en el romanticismo donde dichos
temas van a ser tratados con más delicadeza. El siguiente fragmento pertenece a
la obra teatral Noche lúgubres de
José Cadalso, escritor español, cuya obra está entre los límites del
prerromanticismo y el romanticismo, ya que hace notar de principio a fin las
características descritas:
"Tediato: ¡Qué triste me ha sido ese día! Igual a la noche más
espantosa me ha llenado de pavor, tedio, aflicción y pesadumbre. ! Con qué
dolor han visto mis ojos la luz del astro, a quien llaman benigno los que
tienen el pecho menos oprimido que yo! El sol, la criatura que dicen menos
imperfecta imagen del criador, ha sido objeto de mi melancolía (...)! Triste de
mí! Soy el solo viviente a quien sus rayos no consuelan. Aunque la noche,
cuya tardanza me hacía tan insufrible la presencia del sol, es menos gustosa,
porque en algo se parece al día. No está tan oscura como yo quisiera. ¡La luna! ¡Ah, luna! Escóndete, no mires en
este puesto al más infeliz mortal".
El prerromanticismo hispanoamericano fue el
periodo literario y cultural que se distinguió por su lento proceso que parte
de los últimos exponentes del barroco y desemboca en las producciones estéticas
neoclásicas. Su características son iguales que a las del prerromanticismo
europeo. Los escritores que sobresalen a este movimiento son: Andrés Bello con El cóndor y el poeta, Rubia, etc., simón Bolívar con su Carta Jamaica y Carta a María Sáenz y José María Heredia con su En el Teocalli de Cholula.
En los autores citados resalta (no en todos)
el sentimiento por la patria, el sentimiento del amor y el sentimiento del
simple hecho de ser humanos. Los siguientes fragmentos son ejemplos de las
características del prerromanticismo hispanoamericano que se desarrolló en
dicha tierra:
Rubia de
Andrés Bello:
¿Sabes, rubia, qué gracia solicito
cuando de ofrendas cubro los altares?
No ricos muebles, no soberbios lares,
ni una mesa que adule al apetito.
De Aragua a las orillas un distrito
que me tribute fáciles manjares,
do vecino a mis rústicos hogares
entre peñascos corra un arroyito.
Para acogerme en el calor estivo,
que tenga una arboleda también quiero,
do crezca junto al sauce el coco altivo.
¡Felice yo si en este albergue muero;
y al exhalar mi aliento fugitivo,
sello en tus labios el adiós postrero!
Carta
a Manuela Sáenz de Simón Bolívar:
De
Simón Bolívar a Manuela Sáenz:
«Manuela:
Llegaste
de improviso, como siempre. Sonriente. Notoria. Dulce. Eras tú. Te miré. Y la
noche fue tuya. Toda. Mis palabras. Mis sonrisas. El viento que respiréy te
enviaba en suspiros. El tiempo fue cómplice por el tiempo que alargué el
discurso frente al Congreso para verte frente a mí, sin moverte, quieta,
mía…»
En el Teocalli de Cholula de
José María Heredia:
¡Cuánto es bella la tierra que habitaban,
los aztecas valientes! En su seno
en una estrecha zona concentrados,
con asombro se ven todos los climas
que hay desde el Polo al Ecuador. Sus llanos
cubren a par de las doradas mieses
las cañas deliciosas. El naranjo
y la piña y el plátano sonante,
hijos del suelo equinoccial, se mezclan
a la frondosa vid, al pino agreste,
y de Minerva el árbol majestoso.
Nieve eternal corona las cabezas
de Iztaccihual purísimo, Orizaba
y Popocatepetl, sin que el invierno,
toque jamás con destructora mano
los campos fertilísimos, do ledo
los mira el indio en púrpura ligera
y oro teñirse, reflejando el brillo
del sol en occidente, que sereno
en yelo eterno y perennal verdura
a torrentes vertió su luz dorada,
y vio a Naturaleza conmovida
con su dulce calor hervir en vida.
de Iztaccihual purísimo, Orizaba
y Popocatepetl, sin que el invierno,
toque jamás con destructora mano
los campos fertilísimos, do ledo
los mira el indio en púrpura ligera
y oro teñirse, reflejando el brillo
del sol en occidente, que sereno
en yelo eterno y perennal verdura
a torrentes vertió su luz dorada,
y vio a Naturaleza conmovida
con su dulce calor hervir en vida.
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